La nueva Mac Pro es un modelo de lujo

Cualquiera que trate de mantenerse al día con la tecnología está familiarizado con esta triste verdad: Incluso la mejor computadora será un vejestorio cuando cumpla cinco años.

Yo me enorgullezco de haber protegido a mis dos últimas computadoras contra el futuro. Una es un PC que armé según mis propias especificaciones y un iMac de alta gama que compré en 2007.

El mes pasado, Apple comenzó a vender su nuevo Mac Pro, una “nave” de escritorio con un precio inicial de US$3.000 que tiene una apariencia como si R2-D2 y Darth Vader hubieran tenido un hijo. Por lo tanto me pregunté si esta sería mi mejor carta para derrotar a la obsolescencia en cinco años. Los precios corresponden a EE.UU.

Sin embargo, luego de probar la Mac Pro junto a uno de los mejores iMacs que se encuentran en el mercado, ambos prestados por Apple, aprendí una valiosa lección: Uno no necesita un Lamborghini cuando puede comprar un modelo por la mitad del precio.

Si compra un elegante auto deportivo italiano para andar por las calles del centro de la ciudad, probablemente tenga un peor desempeño que un auto más asequible. El mismo principio se aplica en este caso. La Mac pro está diseñada para profesionales y tiene un innegable atractivo para gente como yo que nos gusta la fotografía. Pero a veces no se desempeña tan bien como una iMac.

Mi recomendación es que compre una iMac ahora. En dos o tres años cámbiela por una nueva, cuando la tecnología haya avanzado. El precio de dos computadoras a lo largo de cinco años seguirá siendo menos de que se gastaría en una Mac Pro de ocho núcleos.

La gente que prefiere Windows podría preguntarse por qué me he concentrado en Apple. La respuesta es que la mayoría de consumidores que gastan US$1.000 en una computadora, compran una Mac. Para ellos, la pregunta es cuál.

Lo que me llamó la atención de la Mac Pro es que el precio del modelo más sencillo es US$1.000 más alto que el del iMac con las mejores especificaciones. Los Mac Pro no vienen con monitor o teclado, así que la diferencia real para el modelo inicial puede ser cercana a los US$2.000.

La Mac Pro tiene una forma cilíndrica, con luces en la parte trasera que se encienden cuando lo mueve, una floritura adorable de una utilidad cuestionable. Aunque Apple abandonó el diseño de torre usado por la mayoría de computadoras de escritorio, no ahorró esfuerzos en los componentes.

El procesador principal puede tener hasta 12 núcleos (las computadoras estándar tienen dos o cuatro) y tiene dos procesadores gráficos dedicados. En vez de agregar nuevas habilidades al interior del aparato, Apple quiere que lo expanda con periféricos que se conectan a través del veloz cable Thunderbolt (así como las versiones más recientes de USB, HDMI, Wi-Fi y Bluetooth).

La mayor ventaja del Mac Pro es que puede trabajar hasta con tres pantallas Ultra HD (también conocidas como 4K) cada una de las cuales tiene cuatro veces la resolución de un televisor tradicional de alta definición. No obstante, quizás la empresa se haya adelantado demasiado.

Apple no fabrica un monitor Ultra HD y el modelo de Sharp que recomienda cuesta US$3.500. Dell y Lenovo recientemente anunciaron sus propias pantallas de Ultra HD con precios inferiores a US$1.000. Apple respalda la mayoría de monitores en el mercado, pero no los ha certificado. Por ahora, su mejor opción es el Thundebolt Display de US$1.000 de Apple, la cual es similar a la pantalla de 27 pulgadas del iMac.

En las pruebas de desempeño, fue fácil ver dónde se luce el Mac Pro, pero rápidamente nos quedamos sin aplicaciones que necesitaran tal cantidad de potencia. En la prueba más exigente que pudimos imaginarnos encendimos el video chat con Skype y FaceTime, abrimos TweetDeck y comenzamos a ver un episodio de “Breaking Bad” en Netflix, al mismo tiempo que exportábamos 200 fotos enormes desde Adobe Lightroom. El Mac Pro procesó las fotos en 7 minutos. El iMac tomó el doble.

El principal argumento de venta del Mac Pro es la edición de video Ultra HD usando Final Cut Pro. En nuestras pruebas, usando un video de un minuto, se vio una mínima diferencia entre el Mac Pro de ocho núcleos y una iMac de 4 núcleos. Mis colegas que graban y editan video dijeron que Final Cut en la Mac Pro se sintió el doble de rápido que en sus MacBook Pro laptops.

Pero he aquí el problema. Muy pocos programas aprovechan las ventajas del segundo procesador gráfico de la Mac Pro. Adobe me dijo que Lightroom y Photoshop no están diseñados para dos procesadores gráficos y no quisieron comprometerse con una fecha para cuándo lo hagan.

La Mac Pro fue ligeramente más lenta a la hora de importar las fotos a Lightroom. ¿Por qué sucede algo así? Aunque los iMac no tienen tantos núcleos, los que tiene trabajan más rápido individualmente que los de la Mac Pro. Para software más antiguo, que no fue programado para aprovechar los múltiples núcleos, la velocidad de procesamiento es más importante que el número de núcleos. Así que a menos que esté comprando un software profesional muy específico, el desempeño de la Mac Pro no le parecerá sorprendente

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